jueves, 18 de septiembre de 2025
jueves, 21 de marzo de 2019
Estrellas que alcanzar
Al final, esto es lo que queda:
este silencio,
esta ausencia,
este quedarse sin saber qué hacer,
esta impotencia.
Para que ahora ya esté.
Para que al final estas lágrimas.
Infinitas,
imparables,
tantas lágrimas.
Nuestras lágrimas.
Tan nuestras,
tan íntimas,
tan nuestra tristeza.
¿Qué hacer ahora, que hacemos?
Seguir adelante,
recordando,
reconstruyendo,
reviviendo,
viviendo.
Cada día, cada instante,
porque vive quien nos vive dentro,
y ahí, dentro,
donde estará,
donde estarás,
nos acompañará,
nos acompañarás,
en esta vida buena que quisiste enseñarnos,
que nos enseñó,
que nos enseñaste.
Porque para vivir,
para vivirte,
nunca será tarde.
jueves, 29 de noviembre de 2018
Sextantes
Este es el páramo, aquí llueves.
Yo era desierto y me recorría,
Y el horizonte siempre era otro sitio.
Yo era arena, polvo, silencio
Y el sol una tormenta constante.
Yo era un seguir siendo por si un mañana,
Un adiós sin despedida,
Una mano al aire
Sin guantes ni espumas
Que buscaba por si acasos donde asirse.
Todo eso,
Ya sabes.
Pero eso era ayer, ese ayer lejano
Que ahora miro a través de los años,
Pero no son años, son instantes,
Son tus dedos que bailan frente a mis ojos,
Eres la nube que riega mis semillas,
La vida que no se me había rasgado me llama
Floreces, me haces florecer
Ahora soy barro
Ahora mancho
Ahora soy palabras
Ahora tú existes
Tú me riegas
Tú me llueves
Y yo me busco y te reconozco
Y me derrumbo a cada paso
Me despueblo para poblarte y no sé
Sé que no sé y sin embargo tú me miras.
Tú me miras y yo me veo
Y a veces viene aquella arena
Y a veces solo tengo lo que tengo
Y soy lo que era y no quería.
Pero ahora quiero, ahora
Quiero y te quiero,
Te quiero y casi
No sé decir otra cosa
Ya no hay eco ni furia
Ni más paz que la de tus brazos,
Ni más distancia que tu nombre
Ni más arena que mis palabras ausentes
Que esas viejas cacofonías.
Este es el páramo, aquí te quiero
Una vez fui bosque y ardí a cántaros,
Una vez fui lágrima.
Y nunca supe ser respuesta,
Lo siento, lo siento mucho.
Y solo sé contestar que te quiero
Y no sé si es suficiente
Y solo sé sentir y sentirte
Y caminar
Y tropezar
Lo sé y lo sabes
Y caer
Y levantarme
Y pensar que estás ahí
Y susurrar tu nombre para no oírme
Y arrancarme el silencio a borbotones.
Ahora tú existes, yo te veo
Ahora eres todos los instantes
Todas las promesas
Soy tan diminuto.
Tú eres la sombra donde descanso
El sol que arde pero no derrota
El trocito nuestro de cada día
Y hoy querría decirte todo
Hoy quería decirte todo
Y todo es que te quiero
Que te quiero todo
Y todo eres tú.
Que solía rasgarme en los andenes
Que llovía sal en mi cielo
Que ahora las raíces crecen
Que un día conduje sin saber ni porqué ni cómo
Que hubo un día que fue el primero
Que llovía y me lloviste
Que me regaste y era bonito
Y es bonito
Y que hoy quería decirte todo
Y no sé qué decirte
No he sabido y sin embargo
Tengo mis manos
Tengo tus dedos
Todavía dibujando en mi memoria
Tengo tu voz cantándome
Tengo mi voz fallándome.
La siento, la siento mucho
Has sido y eres
Y nada quiero más que seas
Y no sé
No sé, y lo sabemos
Pero aprendo
Aprendo cada paso
Aprendo porque eres el cielo que mereces
La tierra fértil que cuida y amamanta
El mar suave que se añora.
Aquí te quiero, en este desierto
Estas son mis manos, ellas hablan
Yo estoy perdido tantas veces
Que ellas dicen, no mis labios
No ese abismo en que dormía.
No esa ira en que me ahogaba.
Hoy quieren decir que te quiero
Que cada momento desde que comenzó a llover
Desde cada día
Desde cada caída
Desde cada muro y cada puerta
Desde cada lágrima y cada brisa
Te quiero.
Te quiero y no sé quererte
Te quiero sin saber ni cómo
Te quiero sin comprender ni cuánto
Te quiero sin alcanzar hasta dónde.
Te quiero en la tormenta que a veces somos
En la paz de las noches imaginadas,
En las carreteras y en los árboles,
En los misterios matutinos,
En la esperanza de los síes que casi llegan,
En el dolor de los noes que nos devoran
Te quiero sin saber quererte
Sin poder quererte todo lo que te quiero,
Sin tener otra cosa que quererte.
Soy el desierto, las ruinas sin despedida,
Las olas que mis pies evitaban,
Los pasos rotos en las aceras,
Las preguntas desgajadas de los sábados,
Los muros sin llaves de los días antiguos.
Lo sé.
Y no soy otra cosa,
Y tal vez nunca lo sea,
Y tal vez me haya roto ya en mil inviernos
Y cada gota sea esa ausencia precisa
Que llega tarde a los maitines
Y se duerme un pétalo más tarde.
Lo sé, pero te quiero.
Y hoy quería decírtelo sin saber muy bien cómo
Hacerte brillar como tú ya sabes,
Bailar contigo hasta sonrojarnos,
Vivirte y beberte
Y repetirme, repetirme
Decirte que te quiero
Musitarte que te quiero
Gritarte que te quiero,
Y al final, exhaustas las nubes y los cántaros
Quererte.
lunes, 21 de agosto de 2017
Análisis parálisis
Y ahora, ahora
ahora que puedo,
ahora que basta un...
ahora que...
ahora...
Lo mágico es lo ajeno,
como una condena
rostros que viran hacia el norte,
sangre o palabra,
todo cristal y puentes.
Silencio de puertas destrozadas
donde pierdo la vista.
Quise.
Podría.
Puedo.
Ahora.
Ahora...
Es ese momento,
en esa milésima de instante
aquel otro yo que duerme
otro sueño cualquiera
susurra que existe
que espera
un ahora
este ahora de bruces
en que los océanos ya no son de tiempo
en que las vidas implosionan una a una
en que los deseos son ideas,
las ideas son palabras
y los labios se aceleran.
Ahora.
Pero descalzo en la tumba de cristales
a vueltas con los relojes y las lluvias,
el mar, la mar, todo aquello
que son caminos agarrotados,
sábado, 19 de agosto de 2017
Después
lunes, 7 de agosto de 2017
TSNR
Huir de la sombra ajena como si fuese el mañana,
justo a tres metros del minuto siguiente,
con frases a medio construir salpicando las aceras.
Persiste aquí un lamento sigiloso
que se escurre de voz en voz o de ansia en ansia
como si fuese un río de flores a punto de explotar:
a un lado, el presente, el vacío, la nada
que casi se resinga a ser concreta,
al otro, el pasado, el monolito que cambia sus tallas en los rincones, y sugiere días azules de un otoño permanente.
Y delante, como no, el futuro, un cristal roto, inmenso,
donde cada pedazo son mil hilos,
cada hilo mil reflejos,
cada reflejo mil quizás,
cada quizás este momento.
sábado, 10 de septiembre de 2016
Tarde
Mal dormir, peor soñar.
Este silencio ya no es suspiro
y queda todo el cielo por barrer.
Amontonar vidas en las nubes,
tan sencillo es no querer.
basta parpadear por dentro.
Repetirse en los muros,
no decir el nombre,
dejar ayer para mañana.
Todavía queda algun lienzo
desatando otras cascadas,
esperando sólo esperar.
Refugios a cal y canto,
la mente olvida,
pero aún se oye la lluvia.
Otra vez contra el reflejo,
papeles que esconden curvas,
espacios entre líneas.
Lo raro es lo demás, cubierto
de tender paisajes por la borda,
así de simple, así de absurdo.
No disparen a este abrazo,
era otoño todavía.
Cristales secos, hojas rotas.
Persiste el eco del vacío.
No volverá a lucir el tiempo
en los rescoldos de magia muerta.
